Empiezo a publicar esto como una forma de dejar constancia de lo acaecido día tras día, cuando suceda algo bueno o malo, y por si alguien le da por ahí y decide leerlo, que siempre está bien saber lo que le pasa a uno.
Hoy he perdido el día en un curso inútil que ha transcurrido por devaneos y vaciedades, por representaciones teatrales, jugando con el tiempo, intentando diluirlo, como si careciera de importancia, sin preocupase de aquello que habíamos dejado de hacer, y todo a cambio de no hacer nada. Y encima, no obtener lo pretendido, lícito a todas luces, ir con la intención de aprender y quedarse con las ganas, o más bien con la desgana. Y el cabreo te inunda, transforma tu carácter, te contienes con la intención de no explotar, porque sabes que luego te arrepentirás. Lección aprendida: no volver a hacer este curso nunca más, y que solo te las has de apañar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario