En estos tiempos tan entrañables de la Navidad es bonito reencontrarse con la familia y los amigos y recordar los buenos tiempos, tiempos que deberían permanecer y no caer en el olvido, buenos sentimientos que no deberían ser patrimonio exclusivo de estas fiestas, buenos deseos por volver a reencontrarnos con buena salud el próximo año. Y si en vez de eso pensamos en no separarnos, en no dejar que los malos momentos se apoderen de nosotros y nos hagan olvidar aquello que fuimos y de donde vinimos, lo felices que nos sentimos junto a los seres queridos. Por qué no ha de durar, sólo tenemos que recordar que la Navidad es algo que habita en el interior de cada uno, y que nada tiene que ver con el consumo sin freno.
domingo, 25 de diciembre de 2011
viernes, 23 de diciembre de 2011
La deidad hecha carne
Cada vez estoy más convencido de que en su interior sólo alberga bondad, pureza de corazón y espíritu, una criatura celestial que cuando la miras es como si vieras un ángel recién caído, una ninfa extraviada, un hada que concede cualquier deseo. Es como si no hubiese conocido la maldad, en este desdichado mundo. Es la inocencia perdida de una sociedad podrida por la desconfianza y la falsedad. Es la luz que lo ilumina todo, cuando parece que estemos abocados a la oscuridad. Cualquier cosa que haga vale la pena, sólo por verla, porque es como recuperar la niñez, la confianza en uno mismo, la ilusión por la vida. Ojalá no la pierda nunca.
viernes, 16 de diciembre de 2011
El significado del cine
Resulta mísero e inmisericorde que una película que defiende la pureza del cine por encima de todo, acabe viendo postrada su distribución en beneficio de las grandes producciones que no aspiran más que a recaudar dinero. El cine como arte frente al cine como industria, está claro que acaba perdiendo el primero. Así, los que amamos el cine nos sentimos indignados cuando las salas proyectan basuras huecas y rehúyen clásicos reinventados como “The Artist”.
En 1931, cuando el sonoro estaba consolidado y las viejas glorias del mudo vivían abocadas a la bebida y al suicidio, Charles Chaplin se aventuró a rodar una proeza, una joya del Séptimo Arte sin mediar palabra, con el afán preciso de reivindicar la esencia del cine, en el que una imagen valía más que mil palabras, un mero gesto era suficiente para transmitir una emoción, una mirada llegaba al alma. ¿Por qué en pleno siglo veintiuno va a resultar extraño que alguien haga lo mismo? ¿Por qué no ha de ser loable la proeza de acometer un filme mudo en blanco y negro? Ojalá hubiera más gente así dentro del cine, que pensase primero en el arte y su significado y por último en hacer dinero.
sábado, 10 de diciembre de 2011
Katrina
En este apasionante e inhóspito mundo de la música uno nunca deja de sorprenderse, y descubrir a pesar del paso de los años discos que en su momento perecieron injustamente olvidados, cantantes de enorme valía y entereza, artistas de toma pan y moja. Así, por un azar del destino, me encuentro con Katrina Elam, más dulce y melosa que Faith Hill, pero con su misma garra y gallardía. Katrina grabó en el 2004 un disco homónimo de enorme brillantez, abogando por el “country” más elitista y refinado, ajena a la tónica habitual imperante en Nashville. Escucharlo a día de hoy resulta un auténtico hallazgo, como un pan recién horneado, emparentado con el reciente y magistral “Wildflower” de Lauren Alaina, éste más vigoroso. Ver hoy a Katrina es como reencontrarse con aquella magnética Belinda Carlisle que invadía nuestras pantallas al poco de separarse de su mítico grupo. Katrina es adorable y encantadora, y se hace querer, y de esta guisa quién puede evitar quererla, quién puede dejar pasar la oportunidad de escuchar su música, de gozar con ella.
miércoles, 7 de diciembre de 2011
El secreto del “culo” viejo
Esta serie, que comenzara otrora como la más alta exquisitez jamás vista en la tele española, con un sol vespertino que lo iluminaba todo, con un plantel brillante de actores irrepetible que congeniaban a la perfección, se torna ahora desfachatez paupérrima de la repetición (ya que Antena 3 no deja de renovar los episodios). Solía decirse que lo bueno si breve, dos veces bueno, pues “El secreto…” ya ha sobrepasado con creces esta máxima, y ahora, con guionistas becarios que no han visto ninguno de los episodios anteriores, se suceden situaciones inconexas e ilógicas que dan lugar a la mediocridad más absoluta (a reseñar el evidente plagio para con su predecesora en la franja horaria). El canto del cisne, lástima no guardar el bello recuerdo de lo que debía haber sido una producción para la gran pantalla de tres horas a lo sumo.
lunes, 5 de diciembre de 2011
JAZZTEL
Resulta histriónico e hilarante el gag del que llama a la compañía telefónica de turno para quejarse de que no puede acceder a Internet, y éstos a su vez le mandan hacer mil pruebas (hasta ponerse a la pata coja) que no sirven de nada más que para perder el tiempo y coger un cabreo que pa qué. Estamos hasta el moño de sufrirlo en carne viva, que nos manden un técnico y que se dejen de zarandajas, que no todo se soluciona a través del teléfono ni mandando routers a destajo (a pesar de que se publicite sin ton ni son como la panacea).
jueves, 1 de diciembre de 2011
Lili
Un día, indagando sobre una serie en imdb, topé con una lista cuyo rostro que la encabezaba me llamó poderosamente la atención, pues fue como encontrar un diamante en una mina de carbón, y me sentí un privilegiado por vislumbrar las enormes posibilidades que albergaba en su interior, deseando fervientemente que lograse aquello que se había propuesto, que todo el mundo fuese partícipe de mi descubrimiento. Fue como cuando escuchaba a “The Corrs” y nadie sabía quiénes eran, y con el tiempo llenaron las plazas y los estadios, consiguieron premios y alabanzas. Hoy me siento satisfecho viendo que lo ha conseguido, y que a partir de ahora el cielo sólo lo tiene a un paso, que ya brilla como el resto de estrellas.
martes, 29 de noviembre de 2011
Un curso tirado
Empiezo a publicar esto como una forma de dejar constancia de lo acaecido día tras día, cuando suceda algo bueno o malo, y por si alguien le da por ahí y decide leerlo, que siempre está bien saber lo que le pasa a uno.
Hoy he perdido el día en un curso inútil que ha transcurrido por devaneos y vaciedades, por representaciones teatrales, jugando con el tiempo, intentando diluirlo, como si careciera de importancia, sin preocupase de aquello que habíamos dejado de hacer, y todo a cambio de no hacer nada. Y encima, no obtener lo pretendido, lícito a todas luces, ir con la intención de aprender y quedarse con las ganas, o más bien con la desgana. Y el cabreo te inunda, transforma tu carácter, te contienes con la intención de no explotar, porque sabes que luego te arrepentirás. Lección aprendida: no volver a hacer este curso nunca más, y que solo te las has de apañar.
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