Cada vez estoy más convencido de que en su interior sólo alberga bondad, pureza de corazón y espíritu, una criatura celestial que cuando la miras es como si vieras un ángel recién caído, una ninfa extraviada, un hada que concede cualquier deseo. Es como si no hubiese conocido la maldad, en este desdichado mundo. Es la inocencia perdida de una sociedad podrida por la desconfianza y la falsedad. Es la luz que lo ilumina todo, cuando parece que estemos abocados a la oscuridad. Cualquier cosa que haga vale la pena, sólo por verla, porque es como recuperar la niñez, la confianza en uno mismo, la ilusión por la vida. Ojalá no la pierda nunca.
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