Esta serie, que comenzara otrora como la más alta exquisitez jamás vista en la tele española, con un sol vespertino que lo iluminaba todo, con un plantel brillante de actores irrepetible que congeniaban a la perfección, se torna ahora desfachatez paupérrima de la repetición (ya que Antena 3 no deja de renovar los episodios). Solía decirse que lo bueno si breve, dos veces bueno, pues “El secreto…” ya ha sobrepasado con creces esta máxima, y ahora, con guionistas becarios que no han visto ninguno de los episodios anteriores, se suceden situaciones inconexas e ilógicas que dan lugar a la mediocridad más absoluta (a reseñar el evidente plagio para con su predecesora en la franja horaria). El canto del cisne, lástima no guardar el bello recuerdo de lo que debía haber sido una producción para la gran pantalla de tres horas a lo sumo.
Arriba Sandrita y Megan.
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