Resulta histriónico e hilarante el gag del que llama a la compañía telefónica de turno para quejarse de que no puede acceder a Internet, y éstos a su vez le mandan hacer mil pruebas (hasta ponerse a la pata coja) que no sirven de nada más que para perder el tiempo y coger un cabreo que pa qué. Estamos hasta el moño de sufrirlo en carne viva, que nos manden un técnico y que se dejen de zarandajas, que no todo se soluciona a través del teléfono ni mandando routers a destajo (a pesar de que se publicite sin ton ni son como la panacea).
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