Cuando alguien de quien no esperas nada te sorprende con un gesto amable, no cabes en ti de gozo y sientes la imperiosa necesidad de corresponderle, y es que felicidad llama a felicidad, y más aún cuando ésta cae del cielo cual milagro sobrenatural. No se trata de un afán compensatorio, simplemente ya que te ha hecho feliz quieres que ella también lo sea, porque eso te hará más feliz. ¿Estoy definiendo el amor? Tal vez, un amor incondicional, que no espera nada. Y por eso os pido que os descarguéis vía iTunes el disco “Come After Me” de Jesse Lee.
No hay comentarios:
Publicar un comentario