A veces el destino (o lo divino) es caprichoso y juega contigo, de tal forma que cuando tomas una decisión que él considera errónea, conjura todos los elementos contra ti y te replanteas volverla a acometer. ¿Para qué intentar algo que alguien que está por encima de ti no quiere que hagas? Tendrá sus razones. ¿Será esto estar en sintonía con el universo?
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